PRESUPUESTO vs DIAGNÓSTICO EN ODONTOLOGÍA

1/4/2014

Un saludo a todos los que habéis seguido las entradas de este Blog. Desde aquí mi más sincero agradecimiento a todos los que nos habéis dado vuestro apoyo, por los comentarios que habéis hecho (a los que estáis de acuerdo y a los que no) y por las numerosas muestras de afecto que nos habéis hecho llegar. 

En esta ocasión quiero compartir con vosotros una nueva inquietud: 

Vengo a que me hagan un presupuesto!

Este parece ser el nuevo paradigma de la odontología. En otro tiempo la gente acudía al dentista para saber qué le ocurría en la boca, preocupados por los problemas que  pudieran haber y por cómo poder solucionarlos. Los pacientes acudían a su dentista de confianza, o por la reputación que pudiera tener o simplemente por recomendación de alguien. Hoy en día, a la mayoría de los pacientes lo que les preocupa es ¿cuánto les va a costar arreglarse la boca? Y es -hasta cierto punto- lógico estando la cosa como está.

Pero…¿De quién es la culpa de que los pacientes acudan a la consulta a por un presupuesto económico y no a obtener un diagnóstico? ¿Por qué es cada vez más común que algunos “clientes” (no les puedo llamar aún pacientes) llamen a la consulta solicitando en precio de una endodoncia, una restauración o una corona?

¿Se imaginan a un paciente que se encuentre fatigado, con dolores musculares y articulares, con aumento de la sensibilidad al frío, palidez, estreñimiento y aumento de peso yendo de médico en médico preocupándose más de qué le va a costar el tratamiento antes que de averiguar qué le ocurre y cómo solucionarlo? Lógicamente… No. 

A menudo, al paciente que solicita el precio de un tratamiento dental se le indica que es necesario visitarse y que le hagan una primera visita. Y a menudo la respuesta es…

No, no, perdone… Yo lo que quiero es saber ¿qué me va a costar?¿No me pueden dar un presupuesto sin más?

Esto a mi me parece muy grave. Y no por el paciente. Por nosotros. Por los profesionales de la salud dental. ¿No les parece grave que en odontología algo tan importante como el diagnóstico se haya convertido en un sinónimo de presupuesto? ¿De quién es la culpa?¿De los pacientes? No lo creo. La culpa es nuestra. No les quepa duda.

Tal vez haya quien no se lo crea pero hay centros que están encantados de atenderle y de que les solicite presupuesto... telefónico! o incluso a través de email!

Hay otros centros que en webs de descuentos, que ahora están tan de moda (evito mencionarlas por lo que de ello se pueda derivar), ofertan revisión + diagnóstico +  radiografías + presupuesto y limpieza -aunque no la necesite como entra en el “pack”-. Y es que la publicidad hace que en algunos casos el propio paciente se confunda poniendo al mismo nivel el diagnóstico, algunas pruebas complementarias e incluso el presupuesto. 

Vamos a dejar las cosas claras. Los presupuestos nunca pueden ser gratis porque nunca pueden tener un coste. Un presupuesto puede ser sin compromiso pero... ¿gratis?. Son estos “trucospublicitarios los que confunden a los pacientes e incluso a algunos profesionales a la hora de diseñar estrategias de mercado. 

El concepto de “primera visita gratuita” es la clave. La primera visita es la visita más importante. Es la visita en la que se recoge, se analiza e interpreta toda la información para poder llegar a un diagnóstico. En esta visita se identifican los problemas, se diseñan estrategias terapéuticas y se establecen las prioridades de acuerdo a las necesidades de cada paciente. Sólo de esta forma podemos proponer soluciones con resultados predecibles.

En resumen: El diagnóstico es el primer paso de su tratamiento. El diagnóstico forma parte de su tratamiento. De hecho, el diagnóstico es la parte más importante de su tratamiento! Como suele decirse para cualquier problema de salud pueden existir múltiples planes de tratamiento pero un sólo un único diagnóstico. Sin un diagnóstico correcto es imposible indicar una terapia adecuada y, entonces, de nada sirve lo excelentes profesionales que seamos, la formación que tengamos, las técnicas revolucionarias que empleemos, los materiales o los medios tecnológicos de que dispongamos. 

Es cierto que, en ocasiones, los diagnósticos pueden resultar relativamente sencillos. Especialmente en aquellos pacientes que se cuidan, se preocupan por su salud y se visitan regularmente. Tal vez este sea uno más de los motivos por los que se publicita cada vez más lo de “primera visita gratuita”. 

En un ejercicio de total sinceridad y a riesgo de caer en la mayor de las hipocresías debo confesar que nosotros también hemos caído en “primera visita gratuita”.

Sin embargo, hay casos complejos en los que, si queremos trabajar de una forma responsable, sincera y honesta resulta imposible hacer un diagnóstico inmediato  -o Nescafé, como decía el prof. Cosme Gay Escoda (por lo de instantáneo claro!)-. En estos casos complejos recabar información para el diagnóstico y el diseño del plan de tratamiento implica ir mucho más allá de una simple inspección clínica o exploración radiográfica. 

En los casos complejos funcionamos de un modo distinto (http://clinicadentalavinguda.com/su-primera-visita). Al paciente se le propone un estudio de su caso. Para ello, se le toman impresiones de los maxilares para obtener una réplica de sus dientes en modelos de yeso, se le toman registros intermaxilares para poder montar los modelos obtenidos en un articulador (se trata de un aparato que simula los movimientos de sus maxilares), se le toman fotografías clínicas extra e intraorales y las radiografías que sean necesarias. Con toda esta información se estudia su caso detalladamente y se concreta una segunda visita en la que le presentaremos el diagnóstico, un plan de tratamiento ideal y otros alternativos, una planificación en el tiempo del plan de tratamiento elegido y un presupuesto detallado. Lógicamente este estudio tiene un coste económico que sólo repercute en el paciente en caso de no acceder a ninguna de las opciones de tratamiento propuestas.

Y es que... ¿Se imaginan a un arquitecto ofertando gratis los planos de su obra?¿Viviría bajo ese techo?

Para concluir me gustaría decirle al paciente del principio, el que venía a que le hiciéramos un presupuesto que el presupuesto debe ser la consecuencia y no el fin de una primera visita. Y esto es importante porque, por norma general, el paciente que viene solicitando presupuesto -el lugar de una primera visita- acostumbra a ser uno de esos “casos complejos” que merecen un estudio en profundidad.