TABAQUISMO Y ODONTOLOGÍA

26/10/2014

Los estudios revelan que son pocos los pacientes que visitan regularmente al dentista por prevención y muchos los que lo hacen por necesidad. Porque tienen algun problema. Y... ¿saben qué tienen en común la mayoría de pacientes con problemas en la boca? Pues que fuman. Y es que en España se fuma y mucho. 

 

 

Cuando un paciente entra por la puerta no resulta demasiado difícil percatarse de si se trata de un paciente fumador o no. En una rápida inspección clínica de la boca podemos  averiguar cuánto fuma o, en algunos casos, incluso desde cuando.

 

Todo el mundo sabe que fumar es malo para la salud. Las autoridades sanitarias se ha encargado de que a todos se nos haya grabado eso de que “fumar perjudica seriamente la salud” y nos a la cabeza el cáncer, enfermedades cardíacas o respiratorias. Pero... ¿Saben cómo afecta el tabaco a sus bocas?

 

Es en la boca donde más rápido se hacen ver los efectos del tabaco. Produce reducción del flujo salival y aumento del riesgo de caries, irritación de las mucosas,  halitosis, tinciones dentales (dientes amarillentos), reducción significativa del sentido del gusto -especialmente el salado, lo que puede llevar a un aumento del riesgo de padecer hipertensión arterial al abusar del consumo de sal para contrarestarla-, reducción de la irrigación sanguínea en las encías y alteraciones de la cicatrización lo que se relaciona con un aumento de la incidencia y la severidad de la enfermedad periodontal.

Todo estos efectos sumados a otros factores como mala higiene oral o una dieta poco equilibrada hace que el paciente fumador pierda dientes de forma prematura y sea un cliente habitual de las consultas dentales. Sin embargo, usted debe saber el tabaco empeora también la respuesta a todos los tratamientos dentales que se le puedan realizar y muy especialmente al éxito tanto inicial como a largo plazo de los implantes dentales.

 

En otras palabras, la mayor parte de problemas asociados a tratamientos con implantes se dan en pacientes fumadores que son, por otro lado, los que con mayor frecuencia necesitan de este tipo de terapias. Esta encruzijada debe hacerse evidente a los ojos del paciente. Y, en los grandes fumadores, debe elegirse entre tabaco o dientes. Así de duro pero cierto. No resulta compatible fumar 30-40 cigarrillos al día y los tratamientos con implantes dentales. 

 

Sin embargo, la intoxicación que supone el tabaco y sus consecuencias pueden ser reversibles. Tanto a nivel general como en la boca. De hecho, a los pocos minutos de no fumar la tensión arterial y la frecuencia cardíaca se normalizan, a las pocas horas desaparece el monóxido de carbono y mejora la oxigenación de los tejidos, al cabo de unos días mejora el sentido del olfato y el gusto, a las pocas semanas aumenta la tolerancia al ejercicio y a los pocos meses aumenta la función pulmonar. Al año el riesgo de enfermedad cardíaca y pulmonar se reduce a la mitad. A los 10 años sin fumar se reduce significativamente el riesgo de cáncer pulmonar y a los 15 el riesgo de ataque al corazón es igual al de una persona que nunca ha fumado. A nivel oral 6 meses después de dejar de fumar la perfusión sanguínea de los maxilares se normaliza y el riesgo asociado a los implantes se reduce a niveles similares a los de un paciente no fumador. Cuando uno deja de fumar mejora desde el primer minuto.

 

En la Clínica Dental Avinguda entendemos que tenemos una responsabilidad con este problema de salud pública que tanto afecta a nuestro trabajo diario. Es por eso que animamos a todos los fumadores a abandonar este hábito tóxico que nos vacía los bolsillos de dinero y la boca de dientes. Si aún no te hemos convencido una última advertencia:  

 

CADA CIGARRO QUE ENCIENDES TE QUITA 9 MINUTOS DE VIDA